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12 octubre 2012

LA VERSIÓN ESPAÑOLA DE BLANCANIEVES LLEGA A HOLLYWOOD


Los artistas de la versión española muda y en blanco y negro de Blancanieves se pasearon esta noche por la 18 edición de Recent Spanish Cinema, el principal evento español del séptimo arte.

A todo color y entre el bullicio de fotógrafos y cámaras de televisión, los artistas de la versión española muda y en blanco y negro de "Blancanieves" se pasearon esta noche por su primera alfombra roja en Hollywood, un acto que marcó el inicio de su carrera por la estatuilla.

"Blancanieves" , que representará a España en los Oscar en la categoría de mejor filme en habla no inglesa, fue la película elegida para inaugurar la 18 edición de Recent Spanish Cinema, el principal evento español del séptimo arte que tiene lugar anualmente en el teatro Egyptian de la meca del cine.

"Tiene ese punto de sueño porque estamos en Hollywood, el teatro chino está ahí... el teatro Dolby donde se celebran los Óscar, en el (hotel) Roosevelt donde estoy se hicieron los primeros Óscar y ahora aquí hay un montón de gente y mucha atención" , aseguró el director de la cinta, Pablo Berger, antes de la proyección.

La organización del evento confirmó  que, a pesar de la amenaza de lluvia, el auditorio con capacidad para más de 600 personas registró un lleno.

Berger llegó acompañado por la actriz Ángela Molina, única representante hoy en Los Ángeles del reparto de una película con la que el cineasta pretende "sorprender" a los espectadores en Estados Unidos , donde la cinta ya tiene cerrada su distribución comercial.

"Nuestra Blancanieves es muy española, tenemos flamenco, tenemos toros, pero sobre todo quería hacer una película diferente, original, que fuese una experiencia sensorial, yo creo que la música es la voz de los protagonistas" , manifestó Berger.

Hasta el teatro también se acercó el cantante Enrique Bunbury, recién casado y nominado a los Grammy Latino y quien desde hace años empezó a ejercer de productor cinematográfico a través de la compañía española Arcadia, que está detrás de "Blancanieves"

"Es la tercera película en la que participo y de alguna forma es creer en lo más importante que puede tener un país, creer en la cultura" , manifestó Bunbury quien se alegró "enormemente" de la buena trayectoria que está teniendo el filme.

"Tal y como están las cosas, tener el dinero en el banco es peligrosísimo entonces creo que es mucho mejor apostar por el cine" , declaró el músico.

Bunbury optará el próximo 15 de noviembre al Grammy Latino en la categoría de mejor vídeo del año en forma larga por "Licenciado Cantinas, The Movie" , la cuarta nominación de su carrera que espera que sea la vencida especialmente por el trabajo de su director, el andaluz Alexis Morante, quien le acompañó hoy en la alfombra roja.

"Cuando hicimos el videoclip no pensábamos que fuera a llegar a ningún sitio o a ser nominado, así que estoy muy contento por estar en los Grammy" , manifestó Morante.

Entre los asistentes a la apertura de Recent Spanish Cinema estuvieron los directores Benito Zambrano y Patricia Ferreira, cuyas películas "La voz dormida" y "Els nens salvatges" se proyectarán el viernes y el domingo, respectivamente, dentro de la muestra, así como los actores Isabel Serrano y Félix Gómez o la cantante Verónica Romeo.

Antes del pase de "Blancanieves" se proyectó el ganador del concurso de cortometrajes "New Filmmakers from Spain" , un premio que correspondió este año a "Wings" de José Villalobos.
Recent Spanish Cinema es un evento organizado por el Instituto de la Cinematografía e las Artes Audiovisuales (ICAA) en colaboración con EGEDA (Entidad de Gestión de los productores Audiovisuales) y la American Cinematheque.

En su presente edición, Recent Spanish Cinema proyectará además a la gran triunfadora de los premios Goya de este año, "No habrá paz para los malvados" ; el drama policial "Grupo 7" ; "Tengo ganas de ti" , secuela de "Tres metros sobre el cielo" ; así como "La voz dormida" , la animada "Arrugas" y la catalana "Els nens salvatges" .

FUENTE:  El Universal
 

27 septiembre 2012

BLANCANIEVES REPRESENTARÁ A ESPAÑA EN LOS PREMIOS OSCAR Y ARIEL


La película muda "Blancanieves" representará a España en los Oscar, el máximo reconocimiento de la industria del cine que el año pasado agasajó a otra cinta sin sonido y en blanco y negro, "The Artist", informó el jueves la Academia del Cine español.

La realización de Pablo Berger se impuso en la votación final a "El artista y la modelo", de Fernando Trueba, y "Grupo 7", de Alberto Rodríguez.

"Blancanieves", protagonizada por Maribel Verdú, Ángela Molina y Macarena García, fue presentada el pasado sábado en el Festival de Cine de San Sebastián con una gran acogida, donde compite junto a otros 17 títulos por la Concha de Oro.

Su director Pablo Berger quiso dejar claro entonces las diferencias de su obra con la francesa "The Artist", ganadora de cinco Oscar la pasada edición, entre ellos el de mejor película.

"Ambas son películas de gran presupuesto, con actores de primera división, pero 'The Artist' fue un homenaje al cine mudo americano y 'Blancanieves' es un homenaje al cine mudo europeo, que tiene algo más de transgresor", dijo Berger, añadiendo que cuando empezó el proyecto en 2005 no sabía nada de "The Artist".

La obra que representará a España en la carrera por el Oscar es una "fusión de imágenes y música" y cuenta la historia de Carmen, una joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra que huye del pasado acompañada por una tropa de enanitos toreros.

La película es una novela gótica y un melodrama, según su director, y es un "cuento de cuentos" porque tiene algo de los personajes de Cenicienta, Alicia, de Caperucita, y de las obras de Oliver Twist y de Charles Dickens.

Maribel Verdú, que interpreta a la madrastra - una 'top model' -, se mostró encantada con hacer de "mala" por primera vez en su carrera.

"Llevo 20 años sufriendo y hacer de mala, sin pedir perdón a nadie, es muy grande", dijo en San Sebastián.

La producción española, que también aspira al Ariel mexicano a la mejor película iberoamericana, se enfrenta también a las comparaciones con otras dos versiones inspiradas en el cuento de los hermanos Grimm rodadas este año con grandes estrellas: "Blancanieves y la leyenda del cazador", con Charlize Theron, y "Blancanieves" con Julia Roberts.

FUENTE: Yahoo

04 septiembre 2012

TERCER INCURSIÓN DE BUNBURY EN LA PRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA


La España de los años veinte, con sus corridas y sus mantillas, ambienta una nueva versión cinematográfica del cuento clásico. El director Pablo Berger tardó cinco años en dar vida a esta obra silente y en blanco y negro con Maribel Verdú como madrastra

La caja es negra, no muy grande, y aparecía como recipiente de sueños, como promesa de tesoros. Pablo Berger (Bilbao, 1963) hizo unas pocas, las suficientes para atraer a la gente a su proyecto. En ellas hay 10 fotos, y junto a cada una de ellas, una frase. Así se presentaba Blancanieves:

1. Blancanieves es una experiencia sensorial (junto a una foto de una sala de cine).
2. Blancanieves es un viaje en el tiempo (que acompañaba a un retrato de dos mujeres con sombreros de los años veinte).
3. Blancanieves es un cuento en imágenes (al lado de una fotografía de enanos toreros realizada por Cristina García Rodero).
4. Blancanieves es emoción (junto a un retrato de la mítica actriz Gloria Swanson).
5. Blancanieves es un homenaje al cine (y una fotografía de un rodaje).
6. Blancanieves es un musical (que acompañaba a una foto de una bailaora flamenca y una guitarra daliniana).
7. Blancanieves es un melodrama gótico (a su lado, una calavera).
8. Blancanieves es una historia de amor (con un retrato de otra leyenda del cine, Rodolfo Valentino).
9. Blancanieves es una coproducción europea (y una fotografía de un hombre de espaldas con un sombrero de copa).
10. Blancanieves es el personaje de cuento más popular de la historia (con un retrato de Dolores del Río con peineta).

Junto a cada frase, una párrafo explicativo, y al final, unos títulos de crédito del futuro proyecto y el currículo del director. Con esa caja, Pablo Berger se reunió hace cinco años con Maribel Verdú: "A mí me encantan los paquetes regalo, no te voy a engañar, y me pareció una presentación increíble". Berger le pidió ese encuentro antes de que la actriz leyera el guion, para explicarle las sensaciones que quería transmitirle al público en una apuesta más allá de lo arriesgado. Igual que Michel Hazanavicius estuvo casi diez años dándole vueltas en la cabeza a The artist, Berger ha rumiado su Blancanieves ocho años, y los últimos cinco ha luchado por sacar adelante la producción. Así que el día del encuentro entre el director y quien iba a ser su madrastra, hace un lustro, parecía imposible que un filme silente (mudo y con música) y en blanco y negro pudiera llegar a ganar el Oscar y triunfar en taquilla.

Porque Blancanieves es una panoplia de riesgos: silente, en blanco y negro, desarrollada a finales de los años veinte en España, en un mundo de matadores, flamenco y enanos toreros. "Nunca he sido aficionado a los toros", confiesa su director, "pero poco a poco fui encajando las ideas: Blancanieves debía ser en blanco y negro y muda, y si la hacía así, tenía que transcurrir en los años veinte [la época gloriosa del cine mudo]; y si era en España, el auténtico mundo de la realeza era el de los toros, con sus reyes matadores, su corte cuadrilla, su cortijo castillo de cuento… Además tenía en la cabeza las fotos de España oculta, de Cristina García Rodero, con esa España profunda y visceral, con sus enanos toreros… Y todo eso me llevó al flamenco. El padre de Blancanieves es un torero de ficción inspirado en Belmonte. En la película hay secuencias de toros, pero no es un filme taurino. No soy taurino. Tampoco mi padre me llevó a los toros de niño. Sí es cierto que mi padre veía las corridas por televisión y que yo vi muchas de pequeño con él, en aquel blanco y negro televisivo. Siempre he pensado que los toros son muy cinematográficos. Tienen movimiento y conflicto. Ceremonia narrativa". Y de flamenco, ¿cómo andamos? "Tampoco soy flamenquito. Aunque hay algo en los sentimientos que transmite el flamenco que no se da en ningún otro tipo de música: su ritmo, su guitarra, sus palmas tribales… lo hacen único e identificable". Más aún: Berger ha compuesto la letra del tanguillo que se escucha en la película y que con su voz especial desgarra Sílvia Pérez Cruz.

'Blancanieves' es un puñetazo. Brutal, contundente. Berger inventa y lee cuentos por las noches a su hija; con esas sensaciones que nacen del asombro infantil, fue madurando el proyecto. "Es mi versión libre del cuento, aunque están sus elementos característicos: la niña huérfana de madre, la madrastra, los enanos, la manzana… y algo parecido al espejo". Y Cristina García Rodero, e Ignacio Zuloaga, y Julio Romero de Torres, y la guía musical del guitarrista Chicuelo. Para quienes busquen comparaciones con The artista, más allá de ese blanco y negro y de ser muda, no hay paralelismos. "Con su estreno, pasé algo de miedo. Cuando la vi, me di cuenta de que no se parecían en nada. The artist es una película deliciosa, aunque alejada de lo que yo he rodado. Eso sí, ha servido como rompehielos en las salas, ha derrotado muchos prejuicios sobre este formato cinematográfico". Su Blancanieves es racial -con rostros perfectos para ese tono como los de Ángela Molina (la abuela con la que se cría la protagonista), Inma Cuesta (la madre), Daniel Giménez Cacho (el padre torero) o Maribel Verdú (la madrastra)-, es gótica -al estilo de los hermanos Grimm, refundadores de la leyenda germana original- y a su vez es Carmen como la de la ópera de Georges Bizet: tanto que en el filme Blancanieves en realidad se llama Carmen.

Y es un constante goteo de referencias para cinéfilos: "A mediados de los ochenta, en San Sebastián, vi una proyección de Avaricia, el gran clásico del cine mudo de Erich von Stroheim, con una orquesta sinfónica en directo. Me creó unas sensaciones como pocas veces he tenido en una sala. Quiero recrear en el público todas esas emociones, que se sientan como cuando le leo el cuento a mi hija de siete años. Y para eso vuelvo a los orígenes, a su aspecto gótico, aunque a una época diferente, a los años en los que surgieron obras maestras como Napoleón, de Abel Gance, o La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, cuando comenzaba la Universal a filmar sus clásicos del cine de terror". Berger se emociona hablando de cine, de planos de Juana de Arco, de Dreyer, con su intérprete protagonista, María Falconetti; del cineasta Victor Sjöström; de poder estrenar su película en alguna ciudad con orquesta en directo… "Antes que director soy cuentista, así que elijo crear sensaciones". Que nacen en este drama de los rostros ajados y marcados de los años veinte, de esos caretos de pueblo sin dientes que lo mismo estallan en risotadas histéricas que se retuercen ante el sufrimiento de la niña protagonista. Era la España de hace 90 años y aún sigue ahí, porque es parte de lo que somos.

Si en los ochenta una proyección de Avaricia desarmó a Berger, a inicios de los noventa España oculta, la serie de fotografías de Cristina García Rodero, le empujó en la misma dirección: "Hay una mirada muy humana y a la vez muy esteta en García Rodero. Ahí estaban los enanos toreros, y todo empezó a encajar". El caldo de cultivo bullía, pero se cruzaron por el camino muchas otras cosas: sus años como profesor, el rodaje y el estreno de Torremolinos 73 (2003), su primer largometraje. "Escribí el guion de Blancanieves, y cuando me llamó el productor Ibon Cormenzana para ver qué proyectos tenía, se lo pasé con un 'a ver qué te parece'. Al día siguiente me dijo: 'Es el mejor guion que he leído en mi vida'. Pero también intuimos lo complicado que iba a ser el puzle financiero, que teníamos que defender su esencia silente y en blanco y negro. Vamos, que nos iba a costar".

Retroceso al primer encuentro con Maribel Verdú. "Siempre me ha preocupado e interesado más el recorrido que el resultado: los rodajes, los ensayos", dice la actriz madrileña. "Y este sonaba apasionante. Porque además dejaba un poco de lado las mujeres sufrientes que me ofrecen habitualmente por una mala malísima, que lo es sin ningún miramiento, porque sí. Me apunté de inmediato, a sabiendas de que costaría". Berger: "Con ella al lado teníamos una baza de calidad y popularidad, y el rostro perfecto para Encarna, ese demonio". Si sirve para hacerse una idea, los hermanos Grimm la definieron así: "Una mujer hermosa, aunque arrogante y presumida, que no podía soportar que alguien la superase en belleza". Y un personajazo para alguien como Verdú que asegura no tener sentimientos maternales: "Cuidado, que no quiere decir que no me gusten. Yo creo que les caigo bien porque les hablo de tú a tú. Con los niños me hago su amiga; pero como con el resto de la gente, porque creo en tender puentes, en colaborar, en que para la vida la inteligencia emocional se nota. Para trabajar desde luego en esta profesión es fundamental". Hay otro empaque añadido que aporta la actriz: ese rostro angulado, fascinante, cinematográfico, que tan bien encaja con toda la colección de sombreros lujuriosos, trajes desmelenados, galgos estilizados y miradas dramáticas que le adornan en la película. "Era maravilloso. Pocas veces he tenido un surtido así de vestuario. Me lo pasé bomba con tanto maquillaje". Aunque el rodaje fuera en verano, aunque en la plaza de toros de Aranjuez -trasunto de un majestuoso coso sevillano- hiciera un calor infernal: allí estaba Verdú feliz con su triple capa de maquillaje, vestido negro y velo. Entre risas, recordando el momento, Verdú apostilla: "No quiero hacer cualquier cosa, como sí hice en el pasado… Pero si se tuerce el futuro, por supuesto, hay que vivir. Espero que la gente vea una de mis películas y entienda por qué escogí el proyecto".

¿No será en el fondo Blancanieves una bilbainada? Tanto Cormenzana como Berger nacieron allí. "Es como de chulos y de crecidos", bromea el director. "Puede, y con el tiempo me ha ido creciendo la duda". En cambio, otros no lo creen así. Tras rechazar una oferta del Festival de Cannes, Blancanieves participará a concurso en el de San Sebastián el próximo 22 de septiembre, antes de su estreno comercial el siguiente viernes, 28 de septiembre. Su proyección ha creado inmensas expectativas, porque algunos ya la consideran la película española del año. Verdú guarda una frase final que aplica a su vida y a Berger: "Creo en la honradez y la honestidad". A su guionista y director se le escapa una mirada de satisfacción antes de confesar "nervios y miedos". "Aunque, al final, ha salido lo que quería".



Fuente: El País

13 junio 2012

TERCERA INCURSIÓN DE BUNBURY EN LA PRODUCCIÓN DEL CINE ESPAÑOL


Pues ya tenemos el teaser de una de las películas más importantes de este año -a tenor de lo que se oye en el mundo festivalero-: Blancanieves, de Pablo Berger. Se estrena el 28 de septiembre, y sí, es otra Blancanieves (la tercera de la temporada), pero en blanco y negro, muda, y ambientada en la España de los años veinte.

Blancanieves huye de casa para buscarse la vida en el mundo del toreo. Ahí es nada. Pablo Berger ha cogido la España de toreros, flamenco, tricornios y bigotes para zarandear el cuento de los hermanos Grimm. A Berger le impresionó una proyección de Avaricia, de Erich von Stroheim, y desde entonces ha querido rodar un filme con esas aspiraciones. "Yo he hecho una película a favor del público, nada experimental, aunque con muchas lecturas y múltiples guiños a Abel Gance o Carl Dreyer. Tiene terror, humor negro, mezcla de géneros. Solo hay una diferencia: en vez de diálogos, oímos música. Al público ya le gustó Wall.E. Pues, ¿por qué no Blancanieves?", decía en el rodaje Berger, el director de Torremolinos 73. Maribel Verdú y Macarena García encarnan a la madrastra y a la protagonista, respectivamente. En el resto del reparto están Daniel Giménez Cacho, Pere Ponce, Inma Cuesta, Ángela Molina y José María Pou. Su estreno, 28 de septiembre, muestra muy a las claras la intención de que la película esté presente en el certamen de San Sebastián. Y sin más, el teaser .

Fuente: El País (España)

27 julio 2011

TERCERA INCURSIÓN DE BUNBURY EN UNA PRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA

Blancanieves: Un cuento gótico, será la tercera incursión de Enrique Bunbury en una producción de cine español.

Extracto de la entrevista realizada por el diario mexicano Récord al zaragozano:

Qué te alentó a debutar como productor de cine?
A lo largo de los últimos años he invertido mi dinero con muy poco acierto, en: una compañía discográfica que quebró (“A la inversa Records”), una revista monográfica que sólo editó un número (“Avalancha”), una editorial de poesía que publicó trece volúmenes y también quebró (“Chorrito de Plata”) y, ahora, me asocié con un productor de cine para sacar adelante proyectos cinematográficos de diversa índole. Ya ves, sigo en las mismas, o parecidas.

Este año produciremos tres películas. Es un año malo para el cine español. Dicen que el cine español vive únicamente de las subvenciones del Estado. Nosotros intentamos conseguir dinero de particulares para que se sigan contando historias emocionantes y, artistas con talento y cosas que decir, puedan hacerlo.


20 junio 2011

SEGUNDA INCURSIÓN DE BUNBURY EN LA PRODUCCION DEL CINE ESPAÑOL

Mateo Gil, uno de los talentos del cine español, deslumbra con una historia contemporánea en la que saca de la tumba al mítico forajido butch Cassidy. La confirmación de que alguien no dispuesto a tirar la toalla termina saliéndose con la suya.

La primera vez que Alejandro Amenábar reparó en Mateo Gil pensó que aquel compañero suyo de clase se estaba equivocando. Gil, un canario de ojos claros llegado a Madrid con el propósito de estudiar cine, discutía con una profesora de la Facultad de Ciencias de la Información. Intentaba convencerla de que no estaba explicando bien la lección. "¿Quién sería ese idiota que buscaba desesperadamente un suspenso?". Al término de la clase, Amenábar se acercó al kamikaze académico:
"Le dije que no fuera tan pesado, que no merecía la pena". Aquel fue el principio no solo de una gran amistad, sino de una de las parejas creativas más sólidas y fructíferas del cine español reciente. Juntos han firmado, además de varios cortometrajes, los guiones de Abre los ojos, Mar adentro y Ágora. Tesis, la película que convirtió con 23 años a Amenábar en un talento precoz -y de la que Gil fue ayudante de dirección-, bebía del mundo de estudiantes de ambos. "Éramos los dos freaks de clase", recuerda Amenábar.

Amenábar lo reconoce, Mateo Gil era más maduro que el resto, más inteligente y más noble. Aunque nada de eso evitó que aquella profesora le suspendiera. "Nunca supo venderse bien, no es muy pícaro", justifica su viejo amigo. Quizá eso explique por qué Mateo Gil, pese a una carrera de éxitos, destile un fondo de íntimo fracaso. A sus 38 años ha ganado cuatro goyas, pero nadie le ha visto aún rondar una gala de los Premios de la Academia. Él se jacta de haberse librado siempre en lo posible de pisar una alfombra roja. No recogió ni el Goya como director del cortometraje Dime que yo ni los tres como guionista que logró por Ágora, Mar adentro o El método, esta última dirigida por Marcelo Piñeyro.

Su segundo largometraje como director, Blackthorn, un western rodado en inglés con Sam Shepard y Eduardo Noriega a la cabeza del reparto, puede significar la consolidación definitiva de un hombre que hasta ahora parecía sentir alergia al triunfo. O, mejor dicho, a creerse los triunfos. "Tengo los cajones de mi casa llenos de proyectos fallidos", dice justificando una innata tendencia a verlo negro, a no querer formar parte de un mundo en el que no acababa de encontrar su sitio. "Yo llevo mucho tiempo aquí, pero de alguna manera es como si aún no hubiera llegado. Aunque quizá ya llegué a un sitio y ahora solo toca jubilarse. No lo sé. A mí me gustaría hacer películas como se hacían hace diez años, pero eso ya es imposible, así que no dejo de pensar por dónde puedo tirar. En pocos años, las cosas se han puesto muy difíciles para todos y solo sé que hoy ni siquiera podría volver a hacer una película como Blackthorn".

"Mateo duerme en una cama de ceniza", bromea Amenábar. "Nunca es su sitio, ni su momento, ni su lugar, y siempre tendría que dedicarse a otra cosa. Lleva años diciendo lo mismo. No le hacemos ni caso". "Llevamos mucho tiempo viéndole quejarse, pero sin dejar un solo día de trabajar", interviene Eduardo Noriega, otro de sus mejores amigos. "Mateo es una contradicción con patas. Tiene una mezcla perfecta entre ingenuidad y lucidez que le hace irresistible, y no solo hablo de su éxito con las mujeres. Él siempre ve el vaso medio vacío, pero lo cierto es que sin un poco de seguridad en uno mismo nadie se dedicaría a esto. Es verdad que le gustaría escribir y dirigir sin que nadie le conozca, pero eso no le hace detenerse. Es pesimista, es autocrítico, pero a la vez confía mucho en sí mismo. Un pesimista de verdad no avanza y él es perseverante y trabajador".

"No me gusta mucho el mundo de la farándula, me siento más cómodo en un entorno sencillo", añade Gil, sentado en una luminosa cafetería del barrio madrileño de Malasaña, donde vive. Cerca de allí, en otro bar de la plaza del Dos de Mayo, trabajó en los años noventa como camarero. Eran sus primeros pasos en Madrid como un estudiante desencantado con una universidad donde no encontraba lo que quería. Acabó vendiendo enciclopedias por las casas y repartiendo paquetes como mensajero.

Hijo mediano de una "curranta" y de un agricultor de Telde, Gil dejó Las Palmas al acabar el bachillerato. Empezó la carrera pensando que allí encontraría una respuesta a su vocación cinematográfica, pero a los dos años empezó a buscar trabajos complementarios, consciente de que con el decaimiento de su dedicación a los estudios se esfumaba la posibilidad de obtener becas para pagárselos. La repuesta a su vocación no la encontró en las clases, sino en un grupo de inadaptados: Carlos Montero, creador de la popular serie Física o química, Amenábar y, más tarde, dos actores entonces aficionados, Eduardo Noriega y Fele Martínez. Con ellos, desde el primer curso, empezó a rodar piezas de vídeo.

Eran plenos años noventa y estos niños criados en los ochenta se abrían paso cargados de energía, pero con los lastres propios de una generación que nunca entendió bien cuál era su papel como grupo. Sin representantes posibles, incluso una cámara de cine, dueña hasta entonces de todos los sueños, se podía convertir en sus manos en un arma de destrucción del ambiente que respiraban los pasillos de su odiada Facultad. En Himenóptero, el corto que encerraba el embrión de Tesis, Mateo Gil aparecía como director de fotografía.

"De los tres trabajos que tuve al llegar a Madrid, me quedo de lejos con el de camarero. Aquella fue una buena época para mí", asegura. "Nunca quise ser guionista, ¿quién querría serlo con lo poco que se cuidan en España? Solo un masoquista. Yo tuve la suerte de encontrar a Alejandro, con el que me entendía perfectamente. Y sé que hoy no estaría aquí si no fuera por él. Nos formamos juntos y luego, cuando tuvo éxito, me abrió muchas puertas. Pero lo cierto es que me convertí en escritor de cine por casualidad, porque mi vocación no era escribir. De hecho, era muy malo, pero aprendí los trucos y a adaptarme, aunque nunca he sabido si de verdad era lo mío", añade.

Lo cierto es que Mateo Gil se convirtió en el frontón de Amenábar y juntos llevaron lejos dos imaginaciones a priori opuestas. "Digamos que yo era más de cine de palomitas, y Mateo, de versión original. Gracias a él vi mucho cine que hasta entonces desconocía". "Verlos trabajar es un espectáculo. Sus conversaciones son eternas. Mateo aportó calidez a Amenábar. Domina muy bien la estructura del guion", asegura el productor habitual de Amenábar, Fernando Bovaira, que también estuvo detrás de Nadie conoce a nadie, la película con la que hace más de una década Gil debutó como director.

Entre su ópera prima y Blackthorn naufragó el proyecto más ambicioso y personal del cineasta: la adaptación al cine de una de las obras cumbres de la literatura, Pedro Páramo. Quienes le conocen dicen que Mateo Gil vivió un verdadero calvario al ver cómo se derrumbaba el proyecto de su vida. Aunque pudoroso a la hora de exhibir sentimientos, no niega que aquel fracaso marcó un antes y un después en su camino. "Solo puedo decir que fue un golpe tremendo. Es una película con la que estaba obsesionado desde los 18 años. Es difícil definir por qué era así; tenía que ver con una visión general de la vida con la que me identificaba. Una visión que tiene que ver con una melancolía muy profunda que está en Pedro Páramo y en el propio Rulfo. Escribí el guion en dos meses. Lo llevaba totalmente dentro. Ahora la tengo totalmente aparcada, pero si pienso que nunca la haré, me pongo a llorar". Asoma el hombre obstinado: "O la hago como quiero o no la hago. Solo tiene sentido la propuesta tal cual era. Una propuesta naturalista, una adaptación de la época fiel. No quería hacer una película con un ambiente onírico o místico".

Aunque todo el mundo habla maravillas de aquel guion, toda la coyuntura estuvo de espaldas a Mateo Gil y su historia. Se quedó solo. A lo mejor parte de aquel fracaso se deba también a su propensión a huir del conflicto. No le gustan los golpes en la mesa ni los gritos. "Sé que muchas personas de mi equipo en Blackthorn pensaban que era poco duro, y quizá tenían razón. Fue un rodaje muy complicado, pero a mí me cuesta explotar. Mi director de fotografía, Juan Ruiz de Anchía, trata siempre de usted a sus eléctricos y esas formas suyas me parecen un buen ejemplo. La buena educación siempre es buena".

Tras el fiasco de Pedro Páramo (en cuya preproducción trabajó durante meses en México) se oculta el germen del filme que ahora se estrena. De alguna manera, la sombra de aquella planea sobre esta, una película sobre la amistad, sobre la vejez, sobre el tiempo -"un tiempo que vivimos de manera muy dramática", dice su director- y sobre la muerte. Se curó de la herida primero dirigiendo el cortometraje Dime que yo (en el que afloraban otro tipo de fantasmas: los de la pareja) y sobre todo a través de un western inclasificable en el que saca de la tumba al mismísimo forajido Butch Cassidy y con el que de alguna manera confirma que es de esos que no tiran fácilmente la toalla, algo que encaja con una frase que el propio cineasta suelta sobre sí mismo: "No me creo nada, pero por alguna razón no puedo dejar de hacer las cosas". Así que ahora, cabalgando en la pantalla a lomos de la vida eterna de un hombre muerto, no cuesta imaginar a sus amigos decirle: "Anda, Mateo, te saliste con la tuya. Apuraste el vaso medio vacío".


Butch Cassidy cabalga de nuevo
Qué fue de Butch Cassidy en Bolivia? ¿Y si no murió junto a su amigo Sundance Kid en un enfrentamiento con el ejército en 1908? ¿Qué vida llevaría ese legendario forajido americano, minucioso planificador de sus atracos a bancos y grandes corporaciones? ¿Seguiría rechazando la violencia? ¿El buen humor continuaría siendo parte imprescindible de su carácter? ¿Era ya un hombre cansado? Pues para indagar en todo eso, lo mejor es ir al cine a ver la película Blackthorn. Sin destino, el segundo largometraje de Mateo Gil.

No se toparán solo con ese personaje real, toda una leyenda en Estados Unidos; también se encontrarán con un western en el sentido más clásico, una grata sorpresa en el panorama cinematográfico en España. Protagonizada por Sam Shepard, Eduardo Noriega y Stephen Rea, entre otros, Blackthorn. Sin destino, rodada en el altiplano boliviano con un presupuesto de alrededor de 3,5 millones de euros, se estrena el próximo 1 de julio.

La sorpresa empieza en el propio Mateo Gil. Nunca se imaginó el realizador de Nadie conoce a nadie dirigiendo un western, el género pionero en la historia del cine. Se recuerda el director de niño en la calle jugando con otros niños. Eran vaqueros que se peleaban y se golpeaban aparatosamente. Esa fue la primera aproximación al western real, porque al de las películas llegó en las sesiones de los sábados en televisión.

"Mi primera formación como cineasta estuvo en el western. Muchos directores hemos tenido siempre la fantasía de realizar uno. Yo he tenido la suerte de poder hacerlo". Fue una mezcla de circunstancias las que provocaron la llegada de Gil a esta película. Metido él en el proyecto de Pedro Páramo, movió incluso el guión escrito por su amigo Miguel Barros por diversas productoras, pero sin pensarse nunca como director. Cayó Pedro Páramo y el productor Andrés Santana -"cabezón donde los haya"- le propuso unir sus fuerzas para esta aventura que ha durado más de tres años.

"Una de las cosas que más me atraen del western es que, teniendo dosis de suspense, de acción, incluso de romanticismo, es un género muy político, que permite narrar conflictos morales en términos muy sencillos. Es perfecto para el drama, todos los temas que trata siguen vigentes, la propiedad, la preponderancia de la ambición frente a valores como la amistad y la libertad, qué líneas cruzar o no frente a la autoridad", asegura Gil.

Se ha atrevido con todo. Lo ha hecho de frente, con humildad y siendo consciente de que su objetivo era homenajear el género, con una mirada respetuosa y pequeña alejada del cine más espectáculo. Ha osado incluso poner rostro de nuevo a Butch Cassidy, después de que Paul Newman lo inmortalizara en 1969 en Dos hombres y un destino, dirigido por George Roy Hill.

Es verdad que lo ha hecho con el gran Sam Shepard, pero con todo y con ello... "Más que ponerle un nuevo rostro con Shepard, lo que más temía era hacer una película sobre Cassidy, toda una leyenda en Estados Unidos. Desde el principio me ayudó a mantener mi miedo algo acotado el hecho de pensar que el mercado natural de mi película era España y no Estados Unidos, aunque ahora se está vendiendo muy bien e incluso hay fecha de estreno para ese país. De esta manera me quitaba un poco la presión. Por otra parte, creo que el hecho de que Dos hombres y un destino pegara tan fuerte ha segado de alguna manera el personaje real y ha dejado en el tintero un montón de aspectos que a mí me parecen muy interesantes". Fue aquí donde apareció Mateo Gil y toda su panda. Para hacer un retrato de un tipo muy especial. Las características del personaje están basadas en la realidad, el resto es ficción. Y la realidad es que Cassidy era un ladrón de bancos con vocación, que nunca robaba a la gente, sino que lo hacía a las grandes compañías ferroviarias, financieras o mineras. Un tipo que planificaba los atracos para evitar la violencia. "Nunca he tenido que matar a nadie". Esta frase, atribuida al forajido, puede ser verdad o no, pero Mateo Gil asegura que Cassidy se imponía con autoridad al frente de bandas plagadas de asesinos y psicópatas. Pero detrás de los atracos de este héroe de leyenda no solo estaba el deseo de hacerse con el botín, también una lucha ideológica contra los grandes propietarios de la tierra y los potentados en un mundo de miseria.

El realizador afirma que para enfrentarse a este reto "revisé muchísimos westerns. Los vi, los disfruté, pero sin tomar ninguna nota, solo me dejé empapar. Hay un riesgo cuando te enfrentas a un género como este donde se han hecho tan buenísimas películas. Por encima de todo quería hacer un homenaje a ese género y esa época". No hubo siquiera un planteamiento teórico demasiado estricto. Fue en los primeros días del rodaje cuando surgió, entre todo el equipo, el estilo del filme, como esa utilización del zoom continuo o, ya en la posproducción, el cambio de la cinta a scope.

Ahí tenían el altiplano, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Fueron meses de reconocimiento para decidir si ese paisaje merecía la pena y si era viable el rodaje. La conclusión que sacaron fue que no era viable, pero sí imprescindible. "El altiplano es un paisaje diferente al que vemos en los westerns. Estamos tan acostumbrados a ver paisajes maravillosos en el cine que de alguna manera nos hemos inmunizado. Una manera de luchar contra ese adormilamiento es presentar a los espectadores un paisaje igual de potente, pero distinto. El altiplano es justo lo que buscábamos".

Y entre los caballos y los rifles, Sam Shepard y Eduardo Noriega frente a frente. Butch Cassidy que se topa en el camino con un joven ingeniero español que acaba de cometer un robo. Shepard, el dramaturgo y escritor imprescindible de la literatura norteamericana, dio el sí a su participación a la semana de leer el guión. Sus aspiraciones económicas fueron muy humildes, respetuoso con el hecho de que era un filme pequeño. Fue solo a Bolivia, tres meses sin acompañantes ni representantes. E impuso sin quererlo su manera de trabajar. Una interpretación que va directamente a la frase y a la escena de cada día, sin elaboraciones camaleónicas del personaje. Algo que también, en opinión de Mateo Gil, hizo su gran amigo y colega Noriega. "Se ha hecho más consciente de sus limitaciones y sus posibilidades", dice Gil de Noriega. "Creo que se ha soltado emocionalmente, algo que también a mí me ha pasado. No quería que construyera ningún personaje. Quería ver al Eduardo que yo conozco viendo partidos de fútbol o cenando con amigos, ese que estalla en risas como un niño".

Mateo Gil ha encontrado en la leyenda a un Butch Cassidy algo mayor y cansado, pero con ganas todavía de volver a sus viejas ilusiones, alguien que todavía cree que hay que defender los ideales.

Fuente: Elpaís.com

03 mayo 2011

SEGUNDA INCURSIÓN DE BUNBURY EN LA PRODUCCIÓN DE CINE ESPAÑOL

La película "Blackthorn", se presentó en el festival TriBeCa de Nueva York.

El filme reimagina el mito de "Butch Cassidy" y los años que este bandolero estadounidense vivió en Bolivia, a principios del siglo XX.

La cinta está dirigida por Mateo Gil y protagonizada por Sam Shepard y Eduardo Noriega.

Próximamente en las carteleras españolas.

EXTRACTO DE ENTREVISTA A ENRIQUE BUNBURY AL DIARIO MEXICANO RÉCORD

¿Qué te alentó a debutar como productor de cine?

A lo largo de los últimos años he invertido mi dinero con muy poco acierto, en: una compañía discográfica que quebró (“A la inversa Records”), una revista monográfica que sólo editó un número (“Avalancha”), una editorial de poesía que publicó trece volúmenes y también quebró (“Chorrito de Plata”) y, ahora, me asocié con un productor de cine para sacar adelante proyectos cinematográficos de diversa índole. Ya ves, sigo en las mismas, o parecidas.

Este año produciremos tres películas. Es una año malo para el cine español. Dicen que el cine español vive únicamente de las subvenciones del Estado. Nosotros intentamos conseguir dinero de particulares para que se sigan contando historias emocionantes y, artistas con talento y cosas que decir, puedan hacerlo.

17 enero 2011

RAFA DOMÍNGUEZ PRODUCE EL NUEVO EP DE LOUISIANA

Ya se puede escuchar el EP de debut de Louisiana cuya producción corre a cargo de Rafa Domínguez el que fuera guitarra de Enrique Bunbury durante la etapa del Huracán Ambulante. No sólo su labor como productor es reseñable, también como músico ha dejado pinceladas de su excelente toque metiendo guitarras en varias canciones entre ellas "Reformulación de Daddy" donde el inconfundible sonido de Rafa se hace patente.

Ana Muñoz poetisa,voz principal y compositora y Luís Cebrián ex vocalista de Nubosidad Variable forman el dúo Louisiana completando el tándem la banda formada por Ricardo Fandangos, Daniel Cebollada y Raúl Zeta.

Voz de seda femenina que también toca la guitarra y el clarinete complementada con los coros y la guitarra de Luís Cebrián, melodías intimistas y letras cargadas de poesía, dolor, sensaciones, sentimientos y mucha intensidad y detalles autobiográficos están presentes en su música. Su estilo anda entre la frontera del indie y el pop con raíces folk. Las canciones incluídas en este EP han sido revisadas y arregladas convenientemente después de un largo rodaje en directo por salas de Zaragoza donde la impresión obtenida es inmejorable habiendo llenado la Lata de Bombillas en su presentación en directo el pasado 8 de enero con un éxito notable. Poco a poco han pasado de ser una banda prometedora pasando a ser considerados una formación ya sólida con unos planteamientos claros de futuro y una intención de permanecer y seguir creciendo para dar el salto fuera de Zaragoza y darse a conocer en toda la península.

Nos cuentan los chicos de Louisiana que la grabación ha estado llena de momentos inolvidables incluso simpáticas anécdotas como cuando vinieron a grabar en vídeo la discográfica del EP "Virtualbum" y Ana acudió al ensayo con laringitis y tuvo que hacer como que cantaba para grabar el reportaje, mientras Luís tocaba con una guitarra sin enchufar. Siempre guiados por la sabia mano de Rafa y sus consejos como amigo y músico de amplia trayectoria cuya visión y arreglos han sido determinantes en el resultado final del trabajo brillando por su originalidad y sonido.
Títulos como "No hay valor", "Sinestesias", forman parte de este EP que puede ser uno de los mejores de este 2011 que ha sido grabado en los Estudios de Rafa de la Cafetera Atómica y masterizado en Vacuum Mastering por Javier Roldón. Del diseño gráfico se ha encargado Javier Polo.

En resumen delicatessen sonoras para paladares exigentes que buscan algo más que la comercialidad, para público que sabe apreciar textos poéticos y melodías sugerentes con unas voces armónicamente empastadas y muy trabajadas que no dejan impasible al oyente sino que contagian sentimientos y te hacen partícipe de sus emociones y vivencias personales.

Próximamente están confirmados estos directos:

28 de enero Sala Moby Dick de Madrid junto a Le Traste

Entradas ya a la venta:
http://www.letrastelouisiana.ticketea.com/

19 de febrero Fnac de Plaza España de Zaragoza

2 de abril en la Ley Seca de Zaragoza junto a Autumn Comets

Puedes encontrarles en la red en:
http://www.myspace.com/louisianamusica y en Tuenti y Facebook.

En www.virtualbum.es puedes encontrar otros interesantes discos en libre descarga de grupos como:
Mister Hyde, Delirium Tremens, La Forja, Velouria, Domador, Señorita Evans o el Tributo a Distritocatorce.