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31 mayo 2012

GUATEMALA (30.05.12)


Gran Teatro Nacional Miguel Angel Asturias, Ciudad de Guatemala, Guatemala (30.05.12)

EL MAR EL CIELO Y TÚ
LLÉVAME
EL SOLITARIO
SI NO FUERA POR TÍ
LA SEÑORITA HERMAFRODITA
EL EXTRANJERO
ÓDIAME
EL ANZUELO
NO ME LLAMES CARIÑO
ÁNIMAS QUE NO AMANEZCA
LOS HABITANTES
SÁCAME DE AQUÍ
QUE TENGAS SUERTECITA
EL DÍA DE MI SUERTE
DE TODO EL MUNDO

EL HOMBRE DELGADO
SAN COSME Y SAN DAMIÁN
IRREMEDIABLEMENTE COTIDIANO
INFINITO
SÓLO SI ME PERDONAS
EL TIEMPO DE LAS CEREZAS
...Y AL FINAL

POR SEGUNDA NOCHE CALANDO HONDO EN GUATEMALA


Polémico, poeta, revolucionario, melancólico, enamorado del desamor, todo un Licenciado en la materia de Cantinas, conocido como el aragonés errante, aquel hombre delgado que no flaqueará jamás, el gran Bunbury, fue el que en esta ocasión tuvo el honor de pisar por segundo día consecutivo las tablas del Gran Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, que lo recibió con un lleno total y vitoreando tema tras tema a una sola voz "Enrique... Enrique".

Vestido de rojo y con ese toque que solo Enrique Bunbury puede inyectarle a un espectáculo, inició el viaje por las canciones cantineras, por los sonidos sensuales, llenos de danzón, tangos, boleros y hasta texmex, pero matizados con notas rockeras como solo Bunbury y su banda lo pueden hacer.

Los Santos Inocentes, camaradas del zaragozano, son los músicos encargados de ponerle ese extra a la interpretación de Bunbury y que hacen que este espectáculo valga cada centavo invertido en el. La banda está integrada por el "Patriarca de la Percusion" Quino Bejar, "El Motor de la Maquina" el baterista Ramón Gacías, en el teclado y el acordeón el "reverendo" Jorge Rebenaque, en bajo y contrabajo Robert "Bob" Castellanos, Álvaro Suite guitarrista y alero del cantautor y poniéndole el sonido clásico a las guitarras Jordi Mena.

"Que no me atrape lo mundano… si prefiero no estar quieto", "dímelo, dímelo de una vez" y "Que tengas suertecita" parecían ser ya un himno para los guatemaltecos que abarrotaron el recinto y no pararon de corear y pedir más, tras cada interpretación del Licenciado Cantinas.

Fue así como por más de dos horas el músico y escritor español dio a los asistentes un recorrido por temas de su discografía, "Flamingos", "El viaje a ninguna parte", "Hellville", "Las consecuencias", "Pequeño", "Licenciado Cantinas" y "… al final" de "Freak Show", con el que acompañado de las palabras "Guatemala, muchísimas y muchísimas gracias, un inmenso placer estar con ustedes, hasta siempre, no se olviden de nosotros" se despide de Guatemala dando nuevamente una Cátedra Magistral en el Teatro Nacional.

Fuente: Punto Guate

BUNBURY DIO UN CONCIERTO ÍNTIMO Y MELANCÓLICO


La espera de 35 minutos valió la pena. Las dos horas de concierto y los temas descorazonadores convirtieron al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, la noche del martes, en una cantina masiva. La primera de las dos fechas de presentación -el miércoles fue la segunda- hubo un ambiente fraternal que hizo que Enrique Bunbury sonriera ante la aceptación del público, que durante el show coreó: "¡Enrique, Enrique!", entre canciones. La gran ovación hizo que, tras su primera salida, el público clamara por él durante más de tres minutos para que volviera la primera de las dos veces que regresó al escenario, del que se despidió a las 22:35 horas.

Ese torero bohemio con actitud de boxeador

La noche abrió con la dupla El mar, el cielo y tú y Llévame, momento a partir del cual los asistentes permaneció de pie durante toda la presentación. Con zapatos de charol, saco negro flameado y sombrero, el español cautivo desde el principio con su forma de interpretar, con movimientos mitad torero, mitad boxeador flamenco, pero siempre con el aire bohemio.

La siguiente en el ring fue El solitario (diario de un borracho), la primera del grupo de canciones que los guatemaltecos corearon casi con exactitud junto al cantante. Mientras, sobre una tarima con una decoración mínima en la que predominó el movimiento de las luces, Los Santos Inocentes llevaban el compás como una máquina aceitada que ofreció un sonido exacto sin falla alguna.

Luego, con una cadencia que lindó por unos segundos con Sympathy for the Devil, de los Rolling Stones, y acompañado de una guitarra aguda, Enrique regresó a sus inicios y cantó Big Bang, del disco Radical Sonora, con un ritmo menos eléctrico y más rock. Una de las pocas visitas al pasado, pues los siguientes temas fueron La señorita hermafrodita, El extranjero y Ódiame.

Durante los 120 minutos de concierto, Bunbury conversó poco con el público y se dedicó a cantar temas despechados para una audiencia que reconoció de principio a fin su entrega, pues como dijo al inicio: "Buenas noches… Guatemala querida, es un placer estar con ustedes, hemos preparado algo especial. Traemos canciones cantineras, melancólicas (…) Espero que los temas que seleccionamos para ustedes sean de su agrado".

Fuente: s21